
Estacionó el auto, bajó y entró a la guardia. Los hijos estaban afuera con cara de no entender. Por ahí esperaban que él trajese un porqué, pero no traía. Así que abrazó y preguntó dónde está. Le mostraron y encontró al padre y a otra hija, con los brazos quemados. La imagen de mierda de un esposo y su hija, tratando de apagar desesperadamente a su esposa y madre que acaba de tirarse alcohol y un fósforo encendido le cruzó la mente y quedó como quedan las marcas del fuego... y eso que no era su madre ni su esposa. Cuando corrieron la cortina del box vio que estaba peor de lo que pensaba. De la cintura hacia arriba vendada, media cara quemada sin vendar.
- Padre, qué suerte que vino (
para qué?, piensa,
de qué puedo servirle en éste momento?)... no me quería ir sin verlo... me están por cambiar a una clínica... cómo me duele padre... no sé qué me pasó... no me va a abandonar, no? el jueves que viene no voy a poder, pero...
- Nos vemos el otro.
- Sí- rostro de alivio- gracias por venir.
Segundos de silencio, despedida. Abrazo al esposo que casi se larga a llorar, es su cumpleaños.
- Padre, hable con mi hijo Agustín que quedó muy impresionado.
Habla con el hijo sin saber qué decir. Le parece que si empieza con discursos sobre la fe se la va a hacer perder, así que no dice mucho, comparten simplemente que es un momento de mierda y que ojalá que pase lo antes posible. Agradecen que haya ido... entonces es simplemente ir, estar.
Tiene que ver una enferma en la cama 5. La ve y quiere desaparecer de ahí, así que cuando se cruza con una salida de emergencia trabada por varios precintos, saca una navaja, corta los precintos, la habilita y sale a la noche y a la soledad.
Mira al cielo. No suele preguntar nada pero esta vez pregunta. Venían haciendo humanamente todo lo posible, todo... qué falta? qué falta para dejar de sufrir? esa noche está cansado de ver sufrir...
Algún día se podrá descansar... esa noche vuelve a sonar el celular.